BOJAYA, 18 AÑOS BUSCANDO LA PAZ Y LA VERDAD

 

Hoy 2 de mayo de 2020, cuando se conmemoran un años más de impunidad frente a la masacre de Bojaya; El Comité Por los Derechos de las Victimas de Bojaya y la Comisión Interétnica de la Verdad de la Región Pacifico levantamos un grito por la protección de las comunidades del municipio de Bojaya.

Ya han trascurrido 18 años de los hechos luctuosos en donde nuestras vidas fueron trasformadas para siempre, nuestras mentes y cuerpos guardan los rasgos del impacto de dicho sufrimiento, sin embargo, nuestras comunidades negras e indígenas en Bojayá han demostrado gestos sustanciales de perdón y rehabitar sus territorios, después del horror como una muestra de su voluntad, fuerza y su capacidad para apostarle a la reconstrucción.

Esta región rica en recursos naturales se contradice con el empobrecimiento de los moradores, las viviendas ubicadas a lo largo de los ríos y profundo de las selvas a muchos de hogares no llega la conexión telefónica, y tampoco la señal de televisión; en donde abunda el agua los habitantes no disfrutan de la potabilidad pues la mayoría de las viviendas no cuentan con acueducto, imposible quedarse en casa para evitar el contagio del COVID 19, ya que la limpieza de los chócoros o utensilios domésticos toca hacerlo en los ríos o pozos.
El ciclo de violencia, la continuidad del conflicto armado y la precaria capacidad del Estado para atender problemáticas estructurales como el acceso a salud, educación, justicia y la protección de comunidades en riesgo son una amenaza igual como la que ahora debemos hacerle frente con el CORONAVIRUS, aquí mueren personas por Paludismo, mordeduras de serpientes, anemia, diarrea, desnutrición porque no existe red hospitalaria; es posible que haya llegado el COVID 19 para desnudar la desigualdad colombiana, muchos de nuestros hermanos afro e indígenas morirán infectados y no entraran a ser parte de los registros nacionales, pues la pandemia también es otra excusa para que muchos funcionarios no venga a las comunidades y no cumplan la función social del Estado.

En el período transcurrido en la cuarentena se ha registrado el incremento de acciones bélicas por parte de la Autodefensas Gaitanistas – AGC, el ELN, a pesar de las múltiples denuncias de Naciones Unidas, la Diócesis de Quibdó, la Defensoría del Pueblo y muchos líderes sociales; Bojaya continúa entre el fuego cruzado y es el epicentro de la disputa por el control territorial de los grupos armados quienes en los últimos dos años han dejado confinados a más de 7.000 personas, entre ellos niños, niñas, mujeres en embarazos, adultos mayores sometidos a una restricción alimentaria, seguros que sus cuerpos están débiles por la malnutrición obligada en medio de la guerra, imposibilitados para aguantar también la arremetida de esta pandemia.

18 años después continuamos conmemorando, dignificando la vida de los mártires, y junto a ello hacemos memorias de más de 9 millones de víctimas que ha dejado esta gran pandemia como lo es la confrontación armada en Colombia, es un momento para pensarnos en salidas dialogadas al conflicto para concentrarnos en enfrentar el nuevo enemigo de la Humanidad, el hambre y la desigualdad social.

Desde Bojayá reclamamos garantías de no repetición acordando un alivio humanitario a la descomunal violencia que padecen los habitantes de esta región y del Pacifico colombiano, solicitamos al gobierno nacional, al ELN y a las AGC pactar de inmediato un cese multilateral del fuego y ya que con ello estarán sacando de la condena de la muerte a nuestros seres queridos. Imploramos hoy al pueblo Colombiano a que sumen sus voces en esta petición y no nos dejen solos, no nos dejen morir con esta esperanza.

Hoy 18 años después de la masacre de Bojaya, este pueblo espera la atención de sus 159 lesionados físicos, pero también la falsa promesa de construcción del hospital de primer nivel, una solución vital para evitar la pérdida de muchas vidas humanas, en esta región mueren los pacientes en los largos trayectos por los ríos hasta la capital, al hospital San Francisco de asís, la cual ya no es alternativa, pues la mayoría de los casos de COVID 19 en el departamento se han presentado en esta unidad hospitalaria.

Bojaya ha sido un municipio priorizado para la implementación del acuerdo para la terminación del conflicto armado, pero hoy el gobierno no solo ha dejado de lado sus obligaciones según este contrato firmado, sino que ha abandonado estas poblaciones para que los grupos ilegales acaben con sus vidas; por ello, invitamos desesperadamente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que interceda para parar el genocidio que se está materializando en Bojaya y dicte medidas cautelares en pro de la protección individual y colectiva de nuestros líderes y comunidades sobrevivientes en el municipio de Bojaya.

Firmantes

Comité por los Derechos de las Victimas de Bojaya
Comisión interétnica de la Verdad de la Región Pacifico